Rendimiento empresarial
Sobre el alto rendimiento en las organizaciones se ha hablado, se habla y se hablará mientras existan empresas, ya que todos queremos que se produzca más y mejor.
Por ejemplo, en un coche en el que queremos aumentar su rendimiento, mejoramos o cambiamos la electrónica, el diseño, la aerodinámica y modificamos todo aquello que creemos conveniente, es decir, hablamos de cosas tangibles. Inventamos como bajar los costes y subir la productividad para tener mejores amortizaciones y hacer mucho más a un coste menor. Pero cuando hablamos de personas, introducimos una variable muy importante, distinta, no hablamos únicamente de lo tangible que se ve, se toca, sino de todo aquello que es intangible como las emociones, los pensamientos, las palabras, los valores, la imaginación, los estímulos, las percepciones, la esperanza, las creencias, la coherencia, la sintonía, y un cúmulo de intangibles que se sienten en el interior. Este cúmulo de intangibles es el combustible, la energía, la fuerza, la pasión o la ilusión para que cada una de las personas aflore su máximo potencial interno y aumente su rendimiento sin hacer un esfuerzo consciente.
Durante muchos años las personas han sido formadas a través de conocimientos externos como son las finanzas, la informática, la estadística, el liderazgo, las leyes, la comunicación, pero el mundo ha cambiado, nuestro entorno, nuestros gobiernos, la tecnología, los protocolos, los negocios han cambiado, por lo tanto, es coherente pensar que debemos cambiar nuestros paradigmas, haciendo que nuestros pensamientos y formas de decir, actuar y trabajar cambiaran nuestros valores y por lo tanto cambiarán nuestros resultados finales.
Para estar en el mundo del futuro, debemos ser coherentes y tener el coraje de ser libres, de decidir, de soñar, de sentir y emocionarnos para tener ilusión y pasión por lo que queremos, de tener confianza en nosotros mismos, creer firmemente en nuestros deseos, no tener miedo y simplemente solucionar los problemas y obstáculos que irán viniendo por el camino.
Es necesario equilibrarnos (conocernos, creer en nosotros, saber qué buscamos e ir a por ello). Cuanto más se da, más se recibe, mejores son los resultados, mejor está conmigo la gente que me rodea y más me ayudan.
Juan Carlos Fernández
